El lunes a primeras horas se encontraban jugando a la pelota una veintena de niños en Pasaje O'Higgins 1.600. Es muy tarde para que niños estén en la calle molestando al vecindario a esa hora, con pelotazos, griterío etc. Ellos están alterados porque están corriendo y no te escuchan. A la vuelta hay una consigna policial en Fortunata García 1.500, a lo que me acerqué solo a pedirles que con su presencia ya los iban a dispersar. ¡Y me contestaron que les diga a los padres! ¿A las 00.20 de la noche tendría yo que buscar padres de niños y adolescentes que no conozco? Fui dos veces a rogarles; eran tres policías que viendo una mujer indefensa no hicieron nada por ayudarme. Llamé al 911 dos veces y les conté la situación; me dijeron que mandarían un móvil, el cual nunca llegó. En la segunda llamada se sentían las pedradas que tiraban a mi portón; les advertí que los denunciaría tanto a los policías que están en consigna como al 911, a lo cual me contestó el policía que me atendió que haga lo que quiera y me cortó. Esta situación la hago pública porque ellos mismos me dijeron que lo haga; parece que no les importa. Tengo tantas llamadas al 911 por distintas situaciones que nunca tuve respuesta inmediata jamás. ¿Entonces para qué existe el 911? ¿El personal que recepciona la llamada está capacitado para hacerlo? Estas situaciones son comunes en los barrios tucumanos y la policía las minimiza y nos desampara. Por ejemplo, jóvenes en las esquinas, música en alto volumen, etc. La ley Orgánica de la Policía de Tucumán N° 3.656 dice en el artículo 1: La Policía de la provincia de Tucumán es la institución que tiene a su cargo el mantenimiento del orden público, la seguridad general y la paz social.

Liliana Reyes


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